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Una verja que contiene un mundo enigmático. /JOSÉ QUINTANILLA

Una verja que contiene un mundo enigmático. / JOSÉ QUINTANILLA

El poder colonizador de la naturaleza 

El fotógrafo yeclano José Quintanilla muestra a partir del sábado en la galería La Aurora 'El tiempo contemplado', una exposición en la que reflexiona sobre el abandono y los mundos recuperados

Manuel Madrid

MANUEL MADRID 

 

José Quintanilla (Yecla, 1963) llevaba más de 20 años sin exponer en la Región de Murcia. El fotógrafo echó anclas en Madrid con 7 años y, pese a los vínculos familiares -su familia todavía sigue anclada a Yecla-, ha dejado pasar más tiempo del deseado en mostrar su trabajo. La galería La Aurora presenta, desde este sábado y hasta el 25 de octubre, la serie de fotografías titulada 'El tiempo contemplado', en la que Quintanilla, que en 1988 ganó el Murcia Joven en las categorías de ilustración y de diseño gráfico y ha ejercido como director de arte en distintas agencias de publicidad, refleja espacios abandonados recuperados por la naturaleza. «Es una manera de hablar del paso del tiempo, de una manera pausada pero sin detenerse. La naturaleza va conquistando terrenos que, de alguna manera, le han sido arrebatados, o acaban en ruina o convertidos en escombros. A veces no se ve ni siquiera lo que oculta la maleza». Es una reflexión sobre el espacio: la naturaleza se impone, al final, en los lugares que se apropia el ser humano. 

'El tiempo contemplado' propone, según Quintanilla, una mirada pausada en un mundo agitado. «Hay miles de imágenes que recibimos constantemente, por Whatsapp, por Facebook y por muchos medios. Pero no nos paramos a contemplarlas. Lo que me apetece sugerir al espectador es que se detenga y descubra cosas». Son imágenes tomadas en diferentes lugares de España, Portugal y Francia a lo largo de tres años.

Balaustrada tomada por plantas trepadoras y escalera boscosa. / JOSÉ QUINTANILLA

 

Quintanilla está trabajando en un libro que recogerá parte de este proyecto y que verá la luz antes de que concluya el año. La naturaleza tiene la misma fuerza en todas las imágenes, en su afán colonizador. «Hay imágenes tomadas de Asturias y del País Vasco, de Castilla-La Mancha y también de Yecla, por supuesto. Al final, te das cuenta de que la naturaleza es más potente que el ser humano y está por encima de ti. Y ocurre que a veces no nos sentimos parte de la naturaleza cuando sí que lo somos. Y necesitamos estar en equilibrio con ella. Eso sería una buena enseñanza de este trabajo. Tenemos que asimilar el paso del tiempo». En su caso, asegura que la fotografía es su mejor terapia. «Busco mis preocupaciones en las imágenes, algunas están ligadas con la memoria y los recuerdos. Todos tenemos recuerdos asociados a espacios concretos, y nos viene la infancia, por ejemplo. Cada imagen tiene su propia historia y su propio recuerdo, aunque no los conozcamos». 

El artista yeclano considera que «una fotografía, hasta que no está en papel, no es una fotografía, un objeto como tal». Trabaja con cámaras fotográficas de película de formato medio, e imprime con tintas pigmentadas sobre papeles de algodón que previamente tiñe con productos naturales para que luego la tinta cristalice sobre ese papel. «Son fotografías especiales», asegura. «Supertrabajadas y llenas de matices».

Nunca ha dejado la cámara en un cajón, y desde hace «seis o siete años» se dedica a la fotografía artística. Montó en Madrid un laboratorio de fotografía de autor y para artistas, y trabajó con galería de arte. «Un galerista conoció mi trabajo por casualidad y desde entonces no he parado de exponer en diferentes ciudades», cuenta el fotógrafo a 'La Verdad', que conserva en la Región amigos eternos como el artista plástico Ángel Haro. «En una exposición suya», descubre, «conocí a mi mujer. Así es la vida». Así es la naturaleza humana.