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Galeria la Aurora

La Verdad. Sábado, 2 de Octubre de 2010.

Con buen síntoma

 

Obra de Alfonso Albacete.

 

PEDRO SOLER | Ha empezado con fuerza el curso artístico. Es muy buen síntoma, pese a todos los signos de agotamiento que vienen arrastrando los tradicionales interesados, y que, incluso, también afecta en otro sentido a salas públicas, que han de recurrir a trillados recursos, por falta de presupuesto, pero que, al fin y a la postre, son un modo de mantenerse abiertas las necesarias exposiciones.

Si no gustan a unos, sí suponen para el público ordinario una especie de variada divulgación, porque son muchos los artistas que pueden estar representados, y hasta conocidos o reconocidos, si sus nombres o su obras quedaron alejados por el paso del tiempo.

En este curso recién iniciado, hay, pues, para todos los gustos con obras de artistas tan sonoros, a nivel mundial como el eterno Picasso, o en menor límite, pero debidamente notable en su tierra y fuera de ella, como Pedro Flores.

De Picasso puede admirarse una amplia colección de dibujos en la exposición que Caja Mediterráneo ofrece en su sala de la Glorieta. La constante presencia del genial artista malagueño no cansa la visión, porque, ante sus obras, surge la ilusión por descubrir encontrar una sinfonía que amplíe la resonancia de sus emociones.

Si de descubrimientos se trata, hay que citar honesta y evidentemente dos de las obras de Pedro Flores, que se exponen en la sala de Cuadros López. 'Víctimas de la guerra' y 'Escarnio', que, para no pocos, supondrán, indudablemente, la ruptura de esa mirada tradicional que siempre se ha tenido hacia un pintor un tanto quijotesco, arlequinado y taurinófilo -por indicar algunas de sus preferencias- como Flores.

En El Almudí permanecen abiertas dos exposiciones variadas y varipiontas. Una, la denominada '3 artistas de 8 galerías' es lo que el título indica: la presencia de ocho galerías de la capital, que han aportado tres cuadros de sus fondos tradicionales. ¿Supone esto, como se ha escrito, el agotamiento de la imaginación en la programación y montajes de El Almudí, o debe aceptarse el uso de cierto términos más aplicables acaso a quien los expresa que a quien los soporta? Son cuestiones discutibles. La segunda exposición, a propósito del ambiente taurino de la Feria de Septiembre, ofrece cuadros de cinco pintores, con muy diversos resultados, acaso no suficientemente logrados por unos, pero sí desarrollados con una gracia absoluta y una plasticidad dominante y maestra por otros. Asunto también discutible, pero ni tajantemente negativo, ni absolutamente positivo.

En la Sala Verónicas continua -otra más- el controvertido y, en ocasiones disparatado PAC, que, sin embargo, con Tania Bruguera, por mucho esnobismo e implicación del público que se pretenda, sí ofrece claros destellos artísticos, aunque se persista en los montajes falsamente instigadores. En Galería La Aurora nos encontramos con un esplendoroso Alfonso Albacete, quien, con sus 'Contra tiempos', nos parece definitivamente centrado en una pintura más concreta, a la que tiende, no porque no haya sabido desarrollarla hasta ahora, sino porque ha preferido hacer ensayos y experimentos de todo género, gracias a la inquietud que siempre ha demostrado. Las obras de Albacete son de una riqueza cromática espléndida y de una temática atractiva y más cercana.

Grácil puerilidad 

Alejandra Freyman es otra de esas pintoras con las que suele conmover la galería Art Nueve, que no quiere desvincularse para nada de su sentido de la modernidad y, a la vez, de la grácil puerilidad de sus artistas, que con su pintura hacen juegos de niños para emocionar y conmover a los mayores. Lean: «Entre los abetos y los pájaros del viento, las sombras de un lugar cantan para ti, cantan para mí».

Hay que ver 'Mi casa, mi jardín y otras cosas', de Manuel Pérez, en Puertas de Castillas. No nos descubre nada, dentro de su estilo ya conocido, pero sí la novedosa magnitud que ha querido darle al conjunto expuesto.

En T-20 se contempla, desde tiempo atrás, una escena no patética, más bien interesante y curiosa: decenas de calaveras, construidas sobre diez modelos, de Fernando Segura, que cubren la fachada de la sala.

La humilde galería Gatos de Marte, en calle Manfredi, ofrece -bajo el nombre genérico de 'Crazylittlething'- una serie de fotografías de doce autores, llenas de amor y de ternura, de intimidad y hasta de poesía tierna y entrañable.

Más o menos, este es el panorama inicial de las salas públicas y privadas de la capital. Ahora falta la llegada de 'Manifesta'. Se ha dado a conocer -¡faltaría más!- algunos contenidos. Esperemos antes de comentar.

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