fbpx

«Mirar la belleza de nuestro alrededor es un bálsamo». Teresa Arnal presenta en Murcia su exposición de fotografía 'Nunca jamás'

Teresa Arnal, junto a algunas de sus fotografías. :: alfonso durán / agm
Teresa Arnal, junto a algunas de sus fotografías. :: alfonso durán / agm
  •  

  •  
  •  

'NUNCA JAMÁS' 
Terasa Arnal

Dónde: Galería La Aurora. Plaza de la Aurora, 7. Murcia.

Visitas: De lunes a sábado, de 10.00 a 13.30, y de 17.00 a 21.00; sábado tarde, de 18:30 a 21:00. Hasta el 18 de julio


Para ella es una locura penetrar en estas historias, «pero las hago, porque estoy segura de mí misma y porque no tengo más pretensiones que las que son y están aquí». Se refiere Teresa Arnal (Murcia, 1960) a la exposición de fotografías que, con el título 'Nunca jamás', presenta en la galería La Aurora. No las había mostrado antes «porque me han venido sirviendo de terapia particular. Toda mi esperanza radica ahora en que al espectador le gusten y le provoquen un poco de alegría», confiesa. «No es que me faltase confianza, sino que me había planteado mis fotografías como algo exclusivamente para mí, sin pensar en la posible importancia que pueda tener mostrarlas».

Madre trabajadora, acepta que «con frecuencia, a las mujeres nos llega tarde el tiempo necesario para dedicarnos a nosotras mismas, porque hemos estado entregadas a otras cuestiones más urgentes». Sus fotografías, con formas coloreadas e indefinidas, son «como un acercamiento a las cosas que tenemos muy cerca, pero que, por nuestros prejuicios y nuestro ritmo vital, no vemos. Creo que en nuestras cercanías tenemos muchísima viveza, y yo tengo admiración por la vida. Mirar la belleza que tenemos a nuestro alrededor en un bálsamo y una esperanza. La manera de mostrarla es un poco sacarla de contexto. La fotografía es una herramienta, para poder fijar mejor la mirada».

Su obsesión fotográfica por las flores obedece a que siempre las ha tenido muy cerca, «y como no podía irme por ahí o de viaje a la India, las fotografié en mi casa. Todas las fotografías son reales, sin retocar, sin manipular. La única manipulación es anterior, cuando congelo las rosas o conformo bodegones». ¿No parecen las fotografías como frustradas acuarelas de quien no sabe pintar? «No. Para mí es importante que sean fotografías, por ese contexto de realidad. Me interesa ese mensaje verídico de que se trata de algo real, de algo que existe. En la pintura te puedes recrear, pero es que yo no recreo nada».

Una hoja congelada

No se declara original, frente a la presunta normalidad que encierra la fotografía, porque «no he buscado nada. Lo que en la exposición hay es lo que he encontrado. Hace años, un amigo me envió desde Suiza la foto de un charco con una hojita. Con el tiempo, yo he pensado en esa hojita congelada. Era casi como un cuadro abstracto. También he pensado que no tiene nada que ver con lo que yo hago, pero quizá sí se me quedó dentro algo que me incitó. Nunca sabes el punto de arranque al que te has cogido».

Le gustan a Teresa Arnal otros tipos de fotografía, pero «quizá no he tenido tiempo de desarrollarla. Una elige un camino, lo que no quiere decir que este camino me vaya a conducir siempre por la misma línea. Esto es lo que hago ahora. Son fotos que no me hacen llorar, pero sí sonreír desde el estómago, porque me dan armonía y me serenan. Esta sonrisa desde el estómago es como una actitud positiva, porque me encanta mirar las flores y la belleza. Lo hago y mi situación emocional sintoniza con todo esto, aunque lo que busque, principalmente, es una alta dosis de sentimiento».

Su próximo paso será «seguir investigando, no sé si en esta línea de flores pero, curiosamente, me apetece esto y también todo lo contrario. Creo que los pasos hay que darlos despacio si una quiere fijarlos bien».

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
Más información De acuerdo