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Crónica de actualidad, por Pedro Soler

ACTUALIDAD
Entre libros queridos y paraísos reales
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18.10.14 - PEDRO SOLER
Entre libros queridosy paraísos reales

Una de las obras de Charris, en galería La Aurora.

La exposición que Ángel Mateo Charris presenta en galería La Aurora como 'Queridos libros' es más amplia que cuanto el propio título indica. Incluso podría decirse que los originales para portadas de libros son solo una justificación. En parte, sí tienen ese origen, y en las paredes cuelgan las obras, como aparentes reproductoras, pero más importante para el espectador quizá sería eliminar títulos, limpiar los cuadros, y dejar que los ojos contemplaran la libertad que encierran, al margen de que hayan tenido un arranque teóricamente obligado.

La pintura de Charris es muy diversa en cuanto a su temática y a su resolución, y muy concreta en cuanto a su método interpretativo. Por esto, unas veces deja vagar su imaginación hacia escenas irreales, frente a otras, que son la visión perfecta de un momento captado en lugares insólitos o en espacios más cercanos y transitados. Lo que hace Charris es dejarse llevar por una impresión, acogerla como un sentimiento propio y transformarlo con sus teorías interpretativas y sus técnicas artísticas.

Sucede también que, en ocasiones, el espectador se va a sentir envuelto por la aparente frialdad que transmiten algunas de las obras, a las que el autor no ha querido asignarles más que la expresividad momentánea, que él ha captado. Ahora la ofrece sin necesidad de transformarla, pero acaso concienciado de que no siempre penetrará en los demás con unos síntomas agradables y más atractivos. Son obras de identidad, de profunda personalidad, de reconstrucción y evocación de instantes, de chispazos llenos de realidad o que, incluso, nunca existieron salvo en la mente del autor. Se conjunta en la obra la posibilidad de abarcar ambas facetas -autenticidad e imaginación-, arropadas con una clara tendencia hacia la soledad y el silencio, como si se tratase de una reflexión natural sobre el instante que se vive.

Charris gusta de dar rienda suelta a su capacidad creativa, para adentrarnos por esos mundo quiméricos, pero que también pueden parecernos cercanos, porque nos trasmiten un ambiente repleto de sentimientos y nos envuelven en un cromatismo multiusual, en el que un mismo color atraviesa tonos expresivos, que se van distanciando o acercando. Son como una muestra de interrelación. En determinados espacios, es fácil advertir la fortaleza de los pinceles, pero también, cómo va decayendo, a la búsqueda de sintonías dispares y multiplicadas.

Y no se olvide -aunque no siempre sea preciso apelar a estos recursos- que si, como se ha dicho, para Charris sería una escusa la portada de los libros y las ilustraciones interiores, también lo es la temática generalizada en su obra. El paisaje urbano o las marinas vienen a ser complementos a un propósito imaginativo, empeñado en transformar la aparente vulgaridad de la pintura.

Moreno Aparicio, en Babel 

Lo que hay que decir o escribir sobre la exposición 'Paraísos', de de José Moreno Aparicio, en galería Babel, ya está perfectamente expresado en las obras. Todo es un mundo, efectivamente paradisíaco, dentro de una naturaleza abigarrada, en la que los animales exóticos viven y se divierten, en un selvático mundo. Lo que hace el pintor es como trasladar esas visiones a los lienzos, aunque recargadas, porque parece que desea no dejar fuera de sus pretensiones el menor detalle. Estamos ante una determinada 'biografía' animal y vegetal, en la que los colores de fuertes raigambres quedan estampados como por necesidad. No valen las debilidades, ni los tonos tenues, aunque a veces, parece que quieren asomar, como una visión perdida, entre los ramajes que inundan cada obra. La intensidad cromática encandila, y los reflejos luminosos sirven para acentuar la amplitud de los espacios, que encierran las panorámicas de unas perspectivas, que pueden parecer irreales, pero que, por supuesto, en la Bolivia natal del artista, son de lo más normal y al alcance de los ojos y de la mano, que serán los conversores en sintonías cercanas. El ambiente tropical aparece en cada cuadro, porque es el objetivo que el pintor pretende. Y en esa mezcla animal y vegetal, lo que también hace, como método para que el panorama captado pueda parecer una fotografía estática, es agilizar el movimiento en el aleteo de los animales, en las caídas de los acuíferos y en las ramas mecidas por un viento penetrante.

Dicen los conocedores que la finalidad principal del artista es plasmar las tradiciones que ha conocido y sigue conociendo, pero apelando también a un conocimiento técnico, que proporciona una autenticidad innegable a lo que pinta. Viene a ser un conjunto atmosférico cubierto por la real y vital esencia de la naturaleza, solo transformada para hacerla más cercana y creíble.

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