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La serenidad del día a día y la búsqueda de otros espacios
 
28.12.13 - PEDRO SOLER
La serenidad del día a día y labúsqueda de otros espacios

'La nuit', obra de Gonzalo Sicre.

Podría afirmarse que la pintura de Gonzalo Sicre no tiene nada de sorprendente. Si se arranca de los motivos que llenan sus obras, es fácil advertir que poco ofertan de singularidad. Son eso: edificios, instantes, paseos, miradas, desnudos…; temáticas, que se presentan a diario ante los ojos de cada pintor. Otra cosa es el tratamiento que cada cual quiera o sepa darles. Para unos, son ocasiones, que es preciso transformar de modo arrebatado, como mejor modo de proporcionarles una vitalidad, que puede convertirse en prodigiosa, pero también, desorbitada; para otros, lo principal es ajustarse fielmente, sincronizar el más insignificante elemento, para que el resultado oferte puntos de coincidencia con el original. Si se quiere, todo es lícito dentro de unos campos artísticos, en los que la libertad juega un papel determinante.

La exposición que Sicre presenta en galería La Aurora, bajo el título 'Diario', es un conjunto de treinta pequeños cuadros, en los que podría decirse que el pintor realiza un repaso por la ordinariez de la vida.

Pero lo que sucede y engrandece esos límites es la fijeza que Sicre dedica a enaltecer detalles intrascendentes, y la transformación que les aplica, para que cada uno sea capaz de provocar una serena reflexión, y, a la vez, mostrar al observador una personal estética.

No hay nada que descubrir en la pintura de Sicre, porque su trayectoria está suficientemente valorada, y sellada con la huella de una pronunciada serenidad, que envuelve por igual un edificio anónimo o abandonado, un delicado desnudo femenino o un oleaje arrebatador. Su poder de creatividad consiste, más que en inventarse motivos, en convertirlos en espacios en los que la luminosidad desempeña un papel primordial, con posibilidades de superar unos colores de corte más tenebroso. Luz y oscuridad se unifican, como método de provocar cierto hálito misterioso, que trasciende en numerosas ocasiones al tema que muestra cada una de las obras.

A veces, parecen fotografías estampadas sobre la madera, y apenas retocadas o recortadas, para proporcionarles unos contactos personales o para que brille con preponderancia la referencia, en la que el autor ha encontrado una más precisa y bella opción.

Encerrado en atributos de tendencia figurativa, Sicre no ha sentido necesidad de ampliar, ni tampoco forzar, sus propuesta artísticas, porque sus obras, tal y como se evidencia, contienen una elevada fortaleza expresiva. Quizá, el mayor mérito de su pintura radica en esa sinceridad, a la hora de conservar unos métodos, convincentes para los espectadores y, de modo especial, para el propio pintor. Aunque asome, tampoco es imprescindiblemente necesaria la presencia humana. Parece un accidente, porque lo que importa es el paisaje que la rodea. Este 'Diario' viene a ser un texto, acaso realizado con urgencia, pero pintado con los síntomas de estoicismo y placidez que, de siempre, ha inyectado a su obra.

Sonia Navarro, en T20

No parece que Sonia Navarro desee escapar de sus conocidos métodos de expresión, por mucho que haya bautizado su actual exposición, en la galería T-20, como 'Fuera de lugar'. A la postre, contemplar el 'lugar' en el que se ejercita no se diferencia tanto, a los ojos de un seguidor de la obra, que hasta ahora nos viene ofreciendo. Otra cosa es que busque nuevas experiencias, acaso como modo de cambiar sus estructuras o de satisfacer sus pretensiones artísticas.

Sonia Navarro ha sido siempre una enamorada de un método tan tradicional como la costura. Lo que sucede es que ha extendido su afán innovador, por el que ha sido capaz de confeccionar elementos, que pueden convertirse en pura iconoclastia, dentro de esta metodología. Ahora, en T-20, ha conjuntado su costura con la pintura, como tramando un ardid, que da la sensación de que no es lo que es en realidad. La pintura sigue los parámetros de la costura, y las hiladas, a veces se convierten en dificultoso detallismo, que incita a la duda. Este tipo de 'conversión' no es una nueva andanza, porque son muchas y variopintas las que ha protagonizado, a la hora de interpretar sus proyectos. La mezcolanza que ha desarrollado entre costura, pintura y escultura, o los cambios a los que, voluntariamente, ha sometido cualquiera de estos sistemas interpretativos son elocuentes pruebas de que la novedad radica en lo que Sonia Navarro desee reinventarse.

Lo que para ella se desarrolla con una consolidada facilidad, para otros es un trayecto que puede resultar incomprensible, porque estamos ante una artista, que busca más que la utilidad, la inventiva; más que el apoltronamiento, la renovación. Que a los demás provoque mayores o menores dudas es otra cuestión.

 
 
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