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La Verdad. Miércoles, 22 de Marzo de 2006.

Ángel Haro y Manolo Belzunce llevan a La Aurora la cruda belleza de Mauritania

'Los días de la jámila' recoge la experiencia creadora de ambos en la antigua ciudad de Chinguetti

ANTONIO ARCO/MURCIA

AIRE FRESCO. Manolo Belzunce (izq.) y Ángel Haro, fotografiados ayer en la calle. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

Conocieron en el desierto de Mauritania -Ángel Haro (Valencia, 1958) y Manolo Belzunce (Lorca, 1944)- el sabor dulce y salado, áspero y suave, caliente y frío, doloroso y feliz, inquietante y abrumador de las horas mangbetú. León Poirier describe muy bien cómo estas horas, que en casi nada se parecen a las de Occidente, no son para ser contadas sino para ser vividas. Son las horas de África, donde la vida y la muerte campean descarnadas por los caminos y los cuerpos polvorientos y anhelantes, durante las cuales lo mismo se asiste a la contemplación de la miseria más aterradora, que se celebra el hecho sagrado de estar vivos danzando, sin descanso danzando -cuando hay luna, incluso la noche entera- al ritmo de los latidos del corazón (herido o en paz).

Las horas mangbetú han sido generosas con los pintores Ángel Haro y Manolo Belzunce, que apresados por los encantos que éstas les proporcionaban han creado una obra plástica cargada de poesía y de fuerza. Una obra que, agrupada bajo el nombre de Los días de la jámila, se expone desde anoche en la galería murciana La Aurora.

Soplo de vida

Una obra/desierto pegada a la tierra, una obra brava y extraña, una obra que surge como un grito hermoso y liberador a favor de la justicia y en contra del atropello de los más débiles (esas sombras).

Una obra creada durante los días de septiembre que ambos artistas, acompañados del escritor Cipriano Torres, que ha dejado testimonio escrito -la vida trasladada con talento al papel- de la aventura, pasaron en la antigua ciudad de Chinguetti, donde la murciana Fundación Chinguetti ha puesto en marcha un hospital en cuyo pórtico Haro y Belzunce crearon un mural que es un soplo de vida.

Además del mural, los artistas construyeron las obras de mediano formato que ahora se muestran en la exposición de La Aurora, obras trabajadas mediante el uso de tintas, acrílicos y arena, a los que se unió el efecto del agua y del sol y cuyo resultado es un pedazo del alma de África que, sin estridencias, ni cursilerías, ni sermones atrapa la mirada del espectador. Obras que encierran emociones y experiencias que tienen que ver con lo mejor y lo peor del ser humano. Con el grito y el beso.

Los días de la jámila, un proyecto artístico y solidario cuyo resultado despertaba ayer mañana, mientras los artistas colgaban sus obras, la admiración de los primeros espectadores, incluye un apetecible catálogo, en el que a modo de diario Cipriano Torres narra los días en el desierto, que va acompañado de un DVD con un documental sobre la experiencia mauritana dirigido por Carlos Belmonte, con guión del propio Torres y narración de Lara López.

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