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Galeria la Aurora

 

 

De Ángeles a Monstruos

 

Esculturas y obra gráfica

 

Inauguración 24 de enero a las 20 horas. Con la presencia de la artista.

 

 

 

"¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes /
 angélicas? Y aun si de repente algún ángel /
 me apretara contra su corazón, me suprimiría / su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada / 
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces /
de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente / 
desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible. (…)" De este fragmento de Las elegías de Duíno de Rainer Maria Rilke, parte la artista murciana Juana De Juan para crear sus ángeles. Sólo tiene que mirar los bloques de madera –al igual que le sucedía a Miguel Ángel al mirar los bloques de mármol-, para ver las imágenes dentro de ellos y hacer surgir las tallas. Los ángeles aparecen más humanizados, sin ser caracterizados a la manera cristiana; son seres que estaban escondidos en la madera y que la artista les ha permitido poder escapar. Entre sus esculturas podemos ver también a Adán, muy inocente, que es arrojado al mundo. Y como ésta, una serie de esculturas de diferentes seres que Juana de Juan ha ido creando viéndolos en el interior de la madera. Obras muy trabajadas en las que mediante algo tan destructor como una sierra mecánica, ha conseguido crear vida. Maderas policromadas y estucadas con pan de oro, bruñidas y enceradas hasta conseguir un acabado diferente para cada una, dependiendo de qué quería conseguir en cada una de ellas. Volvemos a Rilke y recordamos que "la belleza no es nada / 
sino el principio de lo terrible", y es así como Juana de Juan da paso a los tótems, con una mayor dureza, y a una de las grandes protagonistas de la exposición: la sirena.

 

Las sirenas han tenido diferentes representaciones a lo largo de la historia. En las culturas orientales del Mediterráneo en la Antigüedad, donde es habitual la representación de personajes de naturaleza híbrida, el simbolismo de estos seres es diverso, pero se solían representar como mujeres-ave. También se encargaban de representar el Ba o alma del difunto, por eso aparecían mucho en contextos funerarios. En Grecia representaron el mito de Homero convirtiendo a las sirenas en criaturas despiadadas y monstruosas, cuya presencia significaba peligro de muerte. En las manifestaciones artísticas más antiguas, no suelen acompañar su melodía con instrumentos musicales que nos remitirían al canto a capella o monodia pura, pero empezó a ser habitual a partir de finales del siglo VI a.C. que las sirenas llevaran instrumentos musicales, principalmente la lira y el aulós. Pasó de representarse solitaria a aparecer en compañía de más sirenas, normalmente se representaban en tríos. Además de la cabeza femenina, se ha ido humanizando en el arte griego, ya que se las ha dotado de brazos. En el mundo romano se asociaban con la muerte. Se ve en diversas representaciones la crueldad de las sirenas, cadáveres y huesos poblando su isla. Es las representaciones de esta época se colocaban tres sirenas como protagonistas, y su apariencia estaba más humanizada. En muchos casos sólo se conservan las alas y las garras inferiores de ave, pero el resto de la imagen tiene atributos femeninos. Ya en el mundo romano se empezó a producir la transformación iconográfica que supuso el paso de la mujer-ave a la mujer-pez. Y durante un tiempo convivieron ambos tipos. Pero fue en la Edad Media donde se difundieron libros de tipo moralizante donde aparecían las fábulas clásicas, extendiéndose así muchas imágenes que acompañaban a estos textos, pero en esta etapa estaban sometidos a una interpretación cristiana, asociándose con el pecado y la muerte. Estas sirenas eran mujeres de largos cabellos con cuerpos femeninos que se tornaban en aviformes a partir de la cintura. Fue considerada como símbolo de atracción sexual. Calderón de la Barca, en su obra El Golfo de las Sirenas (1674), asocia las sirenas a la lujuria.     

 

Puede verse a lo largo de este recorrido a través de la historia, viendo las distintas representaciones que se ha hecho de las sirenas, cómo hacían alusión al significado de la Rae –"Ninfa marina con busto de mujer y cuerpo de ave, que extraviaba a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto"-, pero su acepción actual no se corresponde con ésta, ya que en la época contemporánea, se asocia más a la interpretación de mujer-pez. Son curiosas las distintas interpretaciones que podemos encontrar en películas que abordan este tema,  donde aparece la conversión a humana al estar fuera del agua. En "La Sirenita" de Andersen, finalmente la sirena se convierte en hija del aire, pudiéndose asociar esto a su sentido inicial de mujer-ave. La adaptación al cine de Walt Disney, transformó el final del cuento original, y además, en la parte referente a la representación de la sirena, ésta pasa a tener piernas debido a la magia de otro personaje de la historia. Sin embargo, en otras películas donde aparecen sirenas, también se da este suceso al estar fuera del agua como algo establecido ellas; como ocurre en la película "1, 2, 3Splash", en la que aparece una sirena que toma forma humana.

 

Juana de Juan, se ha servido de las diferentes representaciones -y de la magia que ha habido siempre vinculada a este tema- para crear su propia representación de las sirenas, presentándonoslas además de diferentes formas, como mujer-pez y como mujer-ave. En la Galería La Aurora puede verse toda una sala invadida por todas las esculturas que ha creado para esta exposición, donde vemos la gama de seres que pueden surgir de una misma madera. Las esculturas están acompañadas por una serie de grabados al carborundo, serigrafías, técnicas aditivas, y un gouache en el que encontramos otra representación de la sirena. En la exposición De ángeles a monstruos vemos el proceso desde los ángeles, pasando por todos los demás seres que encontramos paseando por la galería, y llegando hasta esas sirenas, que tienen en parte algo de monstruosidad.

 

María Jose Riquelme Martinez.

 

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