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La Verdad. Viernes 17 de junio de 2011.

Calcetines, cruces y otros zurcidos

Galería La Aurora reúne una amplia colección de obra gráfica

de Antoni Tàpies entre los años 1960 y 2003

‘Sin Título’ (1982). Litografía policromada de Tàpies que se muestra en La Aurora.

GONTZAL DÍEZ | Tras la exposición del maestro Henry Moore, La Aurora sigue mostrando obra gráfica de los 'grandes', en esta ocasión Antoni Tàpies (Barcelona, 1923), clave y llave del arte contemporáneo. Esta muestra (grabados, aguafuertes, collages y litografías; más de cien piezas en total) es, entre otras cosas, una prueba de la vitalidad y vigor de Tàpies. Un recorrido, obra realizada entre 1960 y 2003, que permite también detenerse en la caligrafía y la personal simbología del creador catalán (signos, marcas, huellas, manos, letras, las iniciales 'A' y 'T', incisiones, números, cruces, garabatos), donde nada es caótico y todo tiene su razón más o menos oculta. Menos gestual y expresivo, más preciso, pero igual de experimental y técnicamente complejo. Tàpies se enfrenta al papel como si fuera una tapia, otra más; otro espacio por comprender y conquistar. Un lenguaje de las emociones y los gestos, del espacio y el espíritu, del vacío y la necesidad de narrar, de lo aparentemente banal y lo supuestamente básico, del dolor, la duda y la transformación.

En la obra gráfica se mantiene fiel a sus postulados: «Siempre trato de sorprenderme a mí mismo». Lo que pinta Tàpies es un mundo en continua transformación, un interrogante incesante; no hay manchas sino metamorfosis.

Se muestran en la galería La Aurora algunas de las obras de la serie 'Frégoli' nacidas del fructífero intercambio creativo entre Tàpies y Joan Brossa. La obra evoca a un curioso personaje, Leopoldo Frégoli (1867-1936), el más célebre transformista e ilusionista de su época. Brossa, admirador de Frégoli, adoptó su lema 'el arte es vida, y la vida, transformación' y la convirtió en esencia de su propia obra. Tàpies por su parte evoca en sus imágenes los iconos y la atmósfera que conforman el mágico mundo del fascinante ilusionista.

También hay piezas, litografías-collages, del libro de bibliófilo 'El pa a la barca' ('El pan en la barca'), de 1963; también realizado junto a Brossa. «Los libros de bibliófilo se relacionan directamente con mi deseo de crear objetos mágicos, auténticos talismanes que comuniquen unas ideas y produzcan unos efectos en el espectador», ha escrito Tàpies. El arte como un truco, el arte como una sorpresa, como construcción intelectual.

Diálogo constante entre los objetos y el espacio, el cielo y las raíces. Un mundo en el que todo tiene cabida y todo forma parte del laberinto; todo forma parte de un gran registro. En La Aurora se exponen algunas piezas casi 'desnudas', de mínimos recursos y máxima expresividad.

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